Hablemos de percepción

Por   EDWARD VERAS.

Desde la vuelta al gobierno del PLD en el 2004, se hizo notoria la estrategia gubernamental de jugar a la percepción para hacer frente a las realidades nacionales. La reactivación y creación de unidades de relaciones públicas minaron todos los estamentos estatales, con el nombramiento de miles de periodistas en cargos de preponderancia comunicacional, asumiendo algunos el doble rol de ser por igual “comunicadores independientes”.


En el período enero – noviembre del año pasado se gastó la astronómica suma de 2,989 millones de pesos en publicidad del gobierno central (dato publicado por CREESRD). Esta publicidad solo correspondió a mejorar la imagen del gobierno y la del ciudadano presidente para que la población le perciba una alta popularidad. En ningún caso se registró una campaña comunicacional tendente a educar a la población en salud, energía, medio ambiente, catástrofes, racionamiento de agua, respeto a las leyes de tránsito, así como al cumplimiento de cualquier otro deber ciudadano.

El estado mantiene bajo secuestro las emisoras de radio y televisión que poseían relación económica con el quebrado banco Baninter. Aunque existe una sentencia de la Suprema Corte de Justicia que ordena colocar en subasta esas empresas, el gobierno ha decidido mantenerlas para engrosar el aparato publicitario que ayudan a mantener la percepción de la buena imagen del gobierno y el ciudadano presidente ante la población.

Bastos presupuestos cubren los honorarios de exquisitos asesores de imagen y estrategia comunicacional. La nueva política de la percepción versus la realidad, ha visto desfilar por el Palacio Nacional y sus unidades estratégicas a asesores de la talla de JJ Rendón, Mauricio de Vengochea y Joao Santana, este último a cargo de la imagen en la campaña reeleccionista del actual ciudadano presidente.

Hemos visto como funcionarios civiles y militares acuden al término “percepción” cuando no pueden dar respuesta a una queja nacional o problemática ciudadana. En 11 años se han realizado esfuerzos comunicacionales en generar indicadores e informes que muestren la percepción de que la criminalidad y el vandalismo se reducen en el territorio nacional. En este 2015 somos víctimas de la falta de acciones previsoras, incapacidad gerencial y la complicidad de El Estado para combatir el flagelo de la inseguridad ciudadana, que obviamente las estrategias del marketing estatal no han podido reducir.

Tengo la ligera percepción de que el crimen y el vandalismo aumentan cada día más en nuestras calles, parques, plazas, vecindarios, etc. sin que exista una respuesta estratégica y contundente por parte del gobierno, dejando a la ciudadanía desprotegida.

Tengo la ligera percepción de que el gobierno nos tilda de tontos al comprar una reforma constitucional a la carrera, adquiriendo el 83% de los congresistas usando el dinero del pueblo, con el único tema en agenda de habilitar al ciudadano presidente para perpetuarse en el cargo.

Tengo la ligera percepción de que El Estado cubre con su poderosa manta los casos de corrupción pendientes en la justicia dominicana, concernientes a sobrevaluaciones en Obras Publicas, OISOE, Ayuntamientos, fraudes en bancos quebrados, caso Sun Land, entre otros, con el único objetivo de mantener la “unidad interna” de su partido y la famosa alianza de Estado con otras fuerzas políticas, que le permitan mantenerse en el poder más allá de 2016.

Tengo la ligera percepción de que el gobierno pretende usar el tema migratorio como campaña electoral, acudiendo a nuestro patriotismo de hojalata, al igual como fue usado en los años 1994 y 1996 dejando de lado la real aplicación de la ley de migración heredada del 2004, el bajo presupuesto con que los organismos castrenses cuidan nuestra frontera, el combate al crimen organizado de la trata de personas, así como los negocios sucios que políticos y empresarios aliados del gobierno ejecutan en Haití, en contubernio con los peores intereses mundiales postrados allí tras la ejecución de los planes de reconstrucción desde 2010.

Tengo la ligera percepción de que desde el Ministerio de Educación se usa el 4% del PIB en gestar un gran negocio inmobiliario alrededor de la construcción de escuelas, conocidos los dividendos obligatorios exigidos por los funcionarios a los constructores.

Por igual, el gasto diario del desayuno y almuerzo escolar sin que exista transparencia en el mismo. Todo eso en desmedro de un salario justo, preparación a nivel de grado, posgrado y educación permanente para maestros, así como la ejecución de planes que eleven realmente la calidad de la educación en todo el país.

Tengo la ligera percepción de que el gobierno nos engaña con la construcción de las plantas de Punta Catalina, donde cientos de expertos nacionales y extranjeros han denunciado la sobrevaluación de la obra en 1,140 millones de pesos, 117% encima de su costo real y los onerosos enlaces del gobierno actual con la desprestigiada Odebretch, empresa brasileña a cargo del proyecto.

Tengo la ligera percepción de que nuestro sistema de seguridad social colapsó, implementando una mala interpretación de la ley 87-01 haciendo más ricos a las ARS y AFP, en detrimento del servicio que deben mostrar nuestros centros de salud públicos y privados. De igual manera el abandono de nuestros hospitales públicos convertidos la mayoría en carnicerías humanas y sin un plan estatal claro de desarrollo en ese renglón.

Tengo la ligera percepción de que las instituciones estatales encargadas de cuidar el medio ambiente han realizado negocios de explotación maderera y minera, quemando nuestros bosques y luego talándolos deteriorando gravemente nuestros recursos naturales. Así el gobierno pretende recurrir a nuestro nacionalismo trasnochado socializando el tema de uso racional del agua.

Tengo la ligera percepción de los aumentos rampantes de los precios de los artículos de primera necesidad en los puestos de expendio, cubiertos los mismos por la propaganda gestada desde el banco central, con indicadores trastocados y maquillados generando una falsa percepción sobre los males reales de la economía nacional.

Tengo la ligera percepción de que cada semana el Estado nos estafa con los precios de los combustibles, sobrevalorando los precios de los derivados del petróleo en comparación a los mercados internacionales y abultando los márgenes de ganancia en el inexplicable cálculo que realiza el Ministerio de Industria y Comercio, golpeando duramente el desenvolvimiento económico de todos los sectores de la vida nacional.

¿Y usted, que percibe?
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Noti Campos Editor

Noti campos es el primero periódico digital de la provincia Monte Plata, en la República Dominicana. Tenemos como fin inmediato mantener a la población informada del acontecer en toda la provincia y el País.